Este proyecto surgió a raíz de nuestra amistad con Juan Carlos Fernández y de la gran pérdida de nuestro querido Gonzalo Tassier, un pilar en la historia del diseño gráfico en México, quien perteneció a aquella generación formada bajo el nombre de “arte publicitario”, disciplina que, con el tiempo, evolucionaría hasta convertirse en lo que hoy conocemos como diseño gráfico (o al menos, como se entendía hasta la primera década de los años 2000).
Juan Carlos nos compartió la idea que tenían los amigos de Gonzalo de realizar un libro que rindiera homenaje tanto a su obra como a su particular forma de ver la vida, e incluyera muchas de sus frases acompañadas de una tipografía basada en su puño y letra. La idea resultó muy emocionante, pero al mismo tiempo desafiante, ya que Gonzalo poseía una mente sumamente creativa, expresiva, apasionada, desordenada y única. El reto consistía en conservar esa personalidad tan fuerte dentro de un sistema coherente de signos.
Client: Juan Carlos Fernández, Bruno Newman, Paulina Newman, Berenice Tassier, Franz Teuscher, Jorge Cejudo
Art direction: Juan Carlos Fernández
Type design: Antonio Mejía Lechuga
Font Production: Elí Castellanos
Para lograrlo, recopilamos la mayor cantidad posible de textos escritos por él, mientras que su hija, Berenice Tassier, nos facilitó varias hojas con manuscritos originales. Procedimos a analizar y seleccionar cada signo —minúsculas, mayúsculas, números y signos editoriales, entre otros—, eligiendo entre dos y tres variantes de los más representativos, además de algunas ligaduras, para otorgarle mayor naturalidad al texto.
Posteriormente, vectorizamos las imágenes en Adobe Illustrator y, más tarde, limpiamos y optimizamos los nodos en Glyphs, buscando mejorar la economía de nodos y asegurar que cada signo mantuviera un grosor uniforme. No todos los caracteres estaban presentes en los textos originales; algunos signos monetarios y especiales tuvieron que ser dibujados por nosotros, procurando imitar fielmente su escritura, hasta completar un conjunto de más de 300 caracteres.
Finalmente, realizamos el espaciado y el kerning. La programación y producción estuvieron a cargo de nuestro amigo Elí Castellanos, quien logró que los caracteres alternativos funcionaran correctamente y que la métrica vertical conservara una apariencia cercana a la escritura original de Gonzalo.